“CARTA A UN AMIGO”

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Apreciado amigo, como lo hemos comentado a lo largo de estos últimos dos años la llegada de López Obrador al poder solo ha demostrado, que lo suyo es imponer un visión única de carácter dogmática y que su supuesta lucha contra la corrupción es una faramalla que lejos de desterrar una práctica arraigada en toda la sociedad mexicana, la lleva a un espantoso y decadente espectáculo en el que sin el menor pudor y jamás visto en un Presidente de la República se erige en fiscal, juez y verdugo de supuestos actos de corrupción, que a través de otros no menores actos de ilegalidad y corrupción práctica quien detenta la máxima magistratura en un afán justiciero, que daña severa e irreparablemente al sistema judicial y por supuesto a la justicia.

El daño que ocasiona el Presidente con filtrar y ventilar información que debería estar resguardada en una carpeta de investigación, deja al descubierto a una Fiscalía General de la República en una entelequia sin autonomía, ocupada por un coime y más grave aún a un Poder Judicial Federal alejado del ESTADO de DERECHO y de nuestra CONSTITUCIÓN y las leyes que de ella emanan; nadie, así sea el Presidente puede erigirse en tribunal, sin que viole y corrompa todo el orden jurisdiccional so pretexto de una cruzada moralista.

Evidenciar principios irrenunciables como lo es la presunción de inocencia y el debido proceso, para mediante conjuras entre quién es acusado de posibles delitos y acuerdos con sus acusadores sin siquiera haber sido presentado a un juez , es acreditar desde el poder presidencial, que estos principios son poco menos que nada.

Las bases del Sistema Penal Acusatorio que nuestra nación adoptó desde 2016, se sostienen en estos principios y que, en tanto, quien es indiciado no acepte su culpa ante un juez de la causa en la comisión de los delitos que se le imputan, siempre será INOCENTE y corresponde al fiscal demostrar y comprobar su culpabilidad más allá de toda duda razonable; de manera que al “ informar “ el Presidente vulnera estos principios y dejan al descubierto la manipulación que con fines propagandísticos detalla López Obrador y los suyos en el caso de Lozoya, que más allá de lo que se diga en un juicio que ya de sí empezó por un lodazal, peor que el de Florence Cassez 2008; hoy con la reforma del 2008 y que entró en vigor en 2016 el sistema penal se basa fundamentalmente en estos principios.

Ahora bien, vivir en un ESTADO de DERECHO no es un eufemismo, ni mucho menos una patraña leguleya, sino que es el alma de una nación democrática de leyes, normas y sanciones que deben respetarse por todos sin excepción, de manera que cuando se violan por quienes están obligados a respetarlas todo el andamiaje que sustenta la gobernanza y democracia se pone en fatal riesgo, porque entonces el mensaje que se envía es que la ley es tan elástica u acomodaticia que se usa ( en este caso por el ejecutivo ) para sus propios y aviesos intereses y conveniencias, que no para atender un problema que requiere de políticas públicas que impidan desde muchos frentes y con más severidad el daño que ocasiona a la imagen país y todos nosotros como ciudadanos , la corrupción e impunidad ; pues al actuar al margen del ESTADO de DERECHO y de la CONSTITUCIÓN lo único que se logra es el fascismo. Suena fuerte pero para allá vamos , cuando la única voz infalible que se escucha, es la del Presidente, y los demás poderes callan con un silencio vergonzante o lo festejan como lo hace el carroñerismo mediático.

Limpiar al país, no es usar fuertes dosis de suciedad y podredumbre como antisépticos, como por desgracia se está haciendo con semejante espectáculo.
Entre paréntesis: si fuera un partido de fútbol, el ejecutivo lleva metidos diez goles en contra del Poder Judicial y como treinta al poder legislativo ( así con minúsculas).

Mira que Ricardo Monreal en un hecho inusitado , se pasó de Senador a fiscal y en el colomo de la simulación y la trampa declaró la condición en que regresó al país Lozoya; que pitos toca a un senador haciendo tales comentarios. No cabe duda y se confirma, hay una conspiración de la 4T para tirar el ESTADO de DERECHO y además , que como ciudadanos nos acostumbremos a que la ley sea pisoteada diariamente desde PALACIO NACIONAL donde se subsumen los otros poderes y demos por normal todo lo que ahí se diga , como damos por normal que lleguemos a 50 o 60 o 70 mil o más fallecidos por COVID 19 o que la economía y pérdida de empleo esté en niveles catastróficos o que la inseguridad y la delincuencia se pavonen en casi todo el territorio nacional, con algunas honrosas excepciones, donde los gobernadores cumplen a cabalidad , cómo Coahuila, por ejemplo o que veamos farsas moralistas de resultados funestos para la DEMOCRACIA, la LIBERTAD y la convivencia dentro de la legalidad y el orden social. No lo crees mi estimado amigo.

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