LIBERTAD BAJO PALABRA

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Un aspecto que se vuelve marca indeleble para un gobernante es la sensibilidad que muestra ante la tragedia que le toca enfrentar, caso emblemático fue Miguel de la Madrid, que en 1985 se mostró frío y distante ante la peor catástrofe registrada en la capital hasta ese momento. Esa percepción lo acompañó siempre, sin lograr sacudirse la sentencia popular producida tras el terremoto.

A unas horas de alcanzar 50 mil muertes, según datos oficiales sobre la pandemia, el signo del Gobierno Federal ha sido la indiferencia ante el dolor de las pérdidas humanas, incalculables en su dimensión emocional. Comentarios esporádicos, sin profundidad, casi obligados en las declaraciones mañaneras son parte del estilo presidencial para encarar el desastre humanitario más agudo de la historia moderna en México. No sólo ha fallado la estrategia, también las formas. Se minimiza la magnitud del dolor que cimbra a miles de personas que luchan para atender a un familiar en medio de un entorno de carencias ¿Quién habla de aliviar la angustia en las salas de los saturados hospitales, no sólo de pacientes y familiares, sino también del personal médico que trabaja sin estabilidad laboral por falta de contratos y prestaciones que les brinden merecidamente seguridad jurídica básica?

Qué decir de los contagiados que por sus medios han lidiado con el coronavirus, sin atención y tratamientos adecuados o de los que fallecieron con los síntomas sin haber tenido acceso a una prueba que comprobara su padecimiento.

Se pudo hacer mucho más desde marzo cuando se confirmó el primer muerto por COVID-19. Se subestimó el impacto mortal del virus, se dieron mensajes contraproducentes y se escatiman recursos. Son insensibles, con sendas bofetadas siguen gastando en escuelas de beisbol, el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas que nacerá obsoleta, cuando los 8 mil millones de su costo preliminar podrían salvar miles de vidas.

El 27 de julio, se prefirió montar una escenografía con el avión presidencial, Andrés Manuel López Obrador reiteró el discurso que ha repetido decenas de ocasiones justo cuando Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila padecen la pesadilla del huracán Hanna que provocó más de 69 mil damnificados. Para la población afectada en el norte no hubo una oportuna visita presidencial que supervise la ayuda que requieren. A cambio, la trivialidad del sorteo del TP01 o las reflexiones sobre el nombre de la aeronave que son rotundamente intrascendentes. Todavía habría tiempo para corregir, pero eso no pasará.

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EDICTOS
La Corte regresará paulatinamente a reencontrar la nueva normalidad a partir del 3 de agosto, el pleno decidió concluir la suspensión de plazos sobre los asuntos de su competencia, tras 4 meses y medio en que no corrieron términos. El máximo tribunal retomará gradualmente la actividad, con el regreso limitado y escalonado de trabajadores al edificio sede. Los ministros se mantendrán sesionando vía remota.

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