PULQUERÍAS DURANTE LA HISTORIA DE MÉXICO

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Qué tal amigos, hoy les platicaré de las pulquerías que algunas devinieron en bares. A fines de 1700, habitaban la ciudad de México unas 137 mil almas; que durante las tardes se la pasaban en la calle: entre templos, majestuosos edificios y miserables vecindades, las calles eran el centro de la vida social.

Allí comían, trabajaban, intercambiaban mercancías, hacían ceremonias y… se emborrachaban… Nada diferente a la actualidad.

Lo bares y cantinas, se iniciaron como “pulquerías”; las restricciones y reglas de la Corona española amenazaban la subsistencia de estos giros.

Las reglas de lo que hoy son los bares debían ser respetadas so pena de clausura, los puestos debían estar al aire libre y separados de las paredes de edificios públicos; los barriles y tinacales con pulque debían estar tapados con tablas.

Además de tener pulque puro (el blanco), vendían curados de limón, carne, naranja y melón; debía consumirse pronto o se echaba a perder.

La autoridad era estricta, los tenían por centros de vicio, causantes de peleas, adulterio, incesto y más pecados sexuales, a los dueños los veían como a Lucifer.

 

Pero, pese a la opinión no las cerraban, la Real Hacienda obtenía buen dinero que ayudaba a las arcas gubernamentales”. Nada ha cambiado hoy.

El virreinato tomó acciones para mantener orden, en las pulquerías no podía haber asientos, prohibía los alimentos y los músicos, para que los clientes no duraran en el lugar.

Tenían que ser lugares abiertos, los “tomadores” estaban a la vista para que les diera pena; lo que poco les importaba ya ebrios.

En 1724 se obligó a estos negocios a exhibir un nombre, los más concurridos fueron: “Sancho Panza”, “Maravilla”, “Juanico el Monstruo” y “Tumbaburros”.

Después fueron prohibidas las bebidas compuestas, como los curados, el tepache, el guarapo (pulque, caña de azúcar y miel), la charanga (pulque rezagado, almíbar, chile y hojas de maíz tostadas), el chilode, (pulque, chile ancho, epazote, ajo, sal, sangre de conejo y jugo de xoconostle).

En 1811, sólo se podían vender bebidas para llevar. Pero surgieron unas “cafeterías” como “El Infiernito” o “El paso de Lucifer”, que vendían pulque clandestino.

Para 1821, ya había 80 pulquerías; en 1831 subió a 250 y en 1864 eran 513. Un establecimiento por cada 410 habitantes en comparación con la cifra de fines del siglo XVIII, una por cada 3,857 habitantes. ¡Qué tal! Bueno amigos, terminamos, buenas tardes.

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