Y de los cien años de soledad de Márquez yo me quedé con cuarenta, gastándome la vida en males de amores como los que contó un día Angeles Mastretta.

Tengo la memoria rota de mis putas tristes.
Y voy por la vida siendo esclava de mis aventuras de una noche de verano.
Soy la alumna frustrada de Sade por que me puede más el romance de como agua para chocolate, que la maldad de wilde y la obsesión sexual de Freud.
Quise una historia como la de Romeo y Julieta, y apenas y tuve un romance barato como el de mujer bonita pero sin la suerte de su protagonista.
Y aquí sigo inventando historias que escritas parecen cuentos de Hadas y ya vividas son la misma mierda pero revolcada.