
En las siguientes líneas me permito reproducir mi historia de violencia de género instigada y solapada por el director de la Facultad de Derecho de la UNAM Raúl Juan Contreras Bustamante, temo mucho a las represalias porque tienen prácticas gansteriles, pero debo alzar la voz para que no se repita y no existan más víctimas, tengo pruebas de todo y no miento, esto es lo que padecí durante 3 años:
Comencé a exponer mi plan de trabajo que tenía dos ejes: didáctica para la bioética y el bioderecho, y violencia de género, cuando pronuncie estas últimas palabras, el director Raúl Juan Contreras Bustamante me interrumpió abruptamente para decir: “la violencia de género no me interesa, nunca nadie está contento con ese tema, te critican porque haces o porque no haces, la violencia de género no sirve, ya para eso está el Observatorio de Violencia de Género de la Facultad y no ha servido de mucho, ni destaca, eso no me interesa”. Yo quedé boquiabierta, como me indignó su comentario le dije: “en ese rubro hay mucho por hacer, hay que capacitar y sobre todo sensibilizar para identificar micromachismos, la facultad tiene muy normalizada la violencia de género, hay que dignificar a la comunidad”. De nuevo me interrumpió y me dijo: “mira ese tema no es importante”. En ese momento intervino Sergio y me pidió que le comentara al director sobre mi experiencia profesional.
En ese momento, traté de calmarme, porque no entendía la actitud a la defensiva del director. Comencé a relatar mi experiencia, destacando mi trabajo dentro y fuera de la Facultad, mencioné que tenía experiencia en otras universidades, que a nivel nacional e internacional solía colaborar con clases, ponencias y publicaciones, de nuevo me interrumpió abruptamente y me dijo: “para ser sincero a mí las maestras como usted no me gustan, eso de que andan en otros lugares no es adecuado, no me gustan esos perfiles que destacan aquí y allá, eso no se puede hacer, le pido que si le doy la oportunidad, se decida si quiere estar en la Facultad o no, porque eso de andar de embajadora….” En ese momento, me hastíe y lo interrumpí, le dije: me permite y él me dijo no te permito nada, acto seguido le dije: pues con su permiso tengo derecho de réplica: “estoy muy orgullosa de mis logros profesionales, por ello los destaco, me honra ser invitada a otras instituciones porque eso me permite llevar el nombre de mi Facultad y de la UNAM en alto, nosotros los maestros somos quienes con nuestro trabajo, enaltecemos a la UNAM y la representamos dignamente allá fuera, yo no creo que sea algo negativo, ni que sea despreciable.” En ese momento el director se rio y le dijo a Sergio: “cómo son los genios y sobre todo las maestras inteligentes, no les gusta que se les diga nada porque siempre quieren tener la razón”.
Acto seguido me dijo: “mire en enero hablamos ahorita ya no, pero desde ahora le digo que aquí se va a ajustar a las indicaciones, eso de que estudia diversas áreas como bioética, civil, pedagogía, eso no puede ser, tiene que decidirse por una sola línea de investigación, lo transdisciplinario no es cosa de abogados, decídase, porque aquí no vamos a permitir que tenga varias líneas de investigación”. Yo me quedé anonadada, me di cuenta con tristeza que el director tenía una pésima imagen de las mujeres que destacan en varios ámbitos, sentí que estaba a la defensiva conmigo, agresivo y con un tono tendiente a despreciar mi trabajo y a mí persona. Solo le dije que no dejaría mis líneas de investigación, porque tenía un compromiso con mi labor de investigación y que el futuro era el diálogo entre diversas ciencias y disciplinas, pues eso hace honor a la universalidad de conocimientos que alberga la UNAM como bien lo sostenía Reyes Heroles.
Después de ello el director me dijo: “de todos modos no te voy a dar nada, apoyaste a la Dra. Socorro Apreza Salgado, es evidente que no te voy a dar nada, para que apoyas al equivocado.” En ese momento dio por concluida la entrevista vía zoom.
Por esta vía deseo señalar lo siguiente, quien suscribe fue víctima de violencia política, la hostilidad con la que fui tratada era una forma de decirme que yo me había ganado esa animadversión, que merecía ese trato en atención a mi posicionamiento político.
Efectivamente Abril Uscanga me contactó y me dijo que ella se encargaba de revisar las tesis, elaborar los votos razonados y poner al tanto al director, procedí a mandarle por correo el oficio de designación y una copia de mi tesis como ella me indicó. Abril Uscanga me envío varios artículos de su autoría relacionados y no relacionados con mi tema de investigación, pero nunca recibí retroalimentación, ni observaciones.
El 29 de octubre me llamó Abril Uscanga para pedirme un resumen de mi tesis, en esa misma llamada me dijo lo siguiente: ya acordé con el director sobre tu examen de candidatura, aquí tengo la agenda del director la fecha de tu examen de candidatura será el 3 de diciembre a las 13:00 horas, por favor notifica a tu sínodo y al área de exámenes de grado.
Procedí a hacer lo indicado. El lunes 30 de noviembre de 2020 la maestra Karina Mendoza de exámenes de grado me llama desesperada para decirme: “Aida ¿tienes pruebas de que enviaste al correo del director tu tesis? Dicen en la dirección que no tienen idea de tu tesis, que no te conocen, que no saben nada, que nunca recibieron el oficio de designación ni la tesis. Por favor, mándame una copia de tu tesis y los correos que mandaste, porque dicen que el examen no está agendado. Dicen que quieren cancelarte el examen por haber mentido, pero sé que tú no hiciste nada malo, solo mándame las pruebas”.
En ese momento, me puse muy nerviosa, yo no había hecho nada mal, seguí todas las instrucciones, tengo en mi poder los correos para notificar al director, tengo registros de los correos mandados a Abril Uscanga, registradas las llamadas que ella me hizo y que yo le hice. Unas horas más tarde se comunicó conmigo el secretario particular del director Oscar Ramos, para decirme que el director tenía otro compromiso y que no estaría en mi examen, que “autorizaban” mi examen, como si me estuvieran haciendo un favor. Bajo protesta de decir verdad, declaró que tengo en mi poder las pruebas de todo lo que narro. Actualmente Abril Uscanga Barradas es directora del Seminario de Filosofía del Derecho, a pesar de incurrir en actos que evidencian falta de integridad académica.
Cabe agregar que en reiteradas ocasiones busqué personalmente a Abril Uscanga para aclarar la situación, pero nunca me dio la cara.
Diego Armando Guerrero García, señaló de manera enfática y represiva que yo no tenía derecho a opinar nada, que no existe la libertad de expresión y que mis opiniones no contaban. Traté de conciliar con él mi punto de vista, defendí mis derechos y le dije que no me levantara falsos, que tenía derecho a expresarme, si bien tuvo una actitud un poco más abierta debo destacar ante esta H. Junta de Gobierno, que estas formas de proceder son gansteriles, intimidatorias y deben ser atajadas, somos una institución pública abierta a diversos puntos de vista no una continuación de la Inquisición.
No omito señalar que fui víctima de llamadas amenazantes, de número desconocidos, otras personas “cercanas” me llamaron para “regañarme” y “recriminarme” por haber demandado mis derechos laborales.
Como mi tesista no se dejó intimidar metió un oficio a la dirección para que le dieran fecha de examen, Israel Sandoval Jiménez, procedió amenazando a la directora del Seminario de Sociología del Derecho, la doctora Elsy Núñez Carpizo, de esto me enteré porque alguien que trabajaba con ella, la doctora se comunicó conmigo el 12 de noviembre, yo me sentía sumamente apenada porque estaban implicando a mi ex maestra a quien tanto admiro en una contienda estúpida. Quien suscribe le comunicó a la Dra. Elsy Núñez Carpizo, que si por favor ella se hiciera cargo de la tesis que yo dirigí durante 3 años, le dije que no quería causarle problemas a ella ni a mi tesista.
El 22 de noviembre fue el examen profesional de Monserrat Alvarado Ventura, la forzaron a presentar la tesis engargolada porque las tesis empastadas tenían mi nombre.
Fui con varios cardiólogos, mi cardióloga de cabecera fue la doctora Mariana Pacheco. Ella me dijo que mi padecimiento estaba directamente relacionado con el estrés generado por el acoso laboral y la percusión que estaba padeciendo en la Facultad de Derecho, en aquel tiempo no contaba con seguridad social debido al despido injustificado del que fui víctima, esto también abrevo en más estrés y ansiedad, pues todos los gastos de salud -que fueron onerosos- corrieron por mi cuenta y yo había sufrido una merma considerable en mis ingresos. La cardióloga me canalizó con un psicólogo, me prescribió medicamento, dio seguimiento a mi salud durante un año, ella me ayudó vía telefónica en varios episodios de bradicardia que presente debido a los efectos secundarios de los medicamentos, su mejor consejo y que seguí al pie de la letra fue que me olvidara de todo el dolor y frustración, que no volviera a recordar los episodios de violencia que había padecido a manos de las autoridades de la Facultad de Derecho, gracias a ese valioso consejo hoy estoy sana, en mi ecocardiograma del año pasado salió todo bien gracias a Dios. Tengo las pruebas, los estudios y mi doctora puede presentar su dictamen.
Huelga decir que hablo con honestidad, no miento, no tengo porqué, tengo pruebas de todo lo que he relatado; mi familia también padeció conmigo las injusticias. Incluso es re-victimizante para mí evocar todo lo que he padecido porque las veces que me quejé obtuve la respuesta: ¿y tú qué les hiciste? Por ello tenemos que sensibilizar respecto a la violencia de género.
Me permito señalar que temo mucho ser otra vez, víctima de represalias, medité mucho para escribir esta carta, me di valor porque mi institución mi UNAM, merece algo mejor y no quiero que más personas sean violentadas, mi proceder enmarca responsabilidad social; escribo esta misiva con el corazón abierto, guiada por el compromiso de predicar con el ejemplo y el sentido de la justicia.
Hoy celebro que la Junta de Gobierno designara al Dr. Leonardo Lomelí Venegas, deseo que su amor a la UNAM lo lleve a erradicar estas prácticas deleznables que no son dignas de un recinto universitario.
Afuera la violencia de género de la Máxima Casa de Estudios, afuera el machismo y el patriarcado ejercido por hombres y mujeres con poder en la Facultad de Derecho de la UNAM.
Que bueno que la Dra Aida ahora haga un ejercicio de su derecho, pero tambien usted fue parte de una elite que golpeo a otros profesores como el Dr. Hofmann, ahí usted fue vehículo de vulneraciones a alguien que procuro la defensa de los derechos de los académicos. Pero repito que bueno que ahora usted haga una defensa, por que de esas violaciones usted las sabía desde antes pero hasta que le pasó a usted se preocupo.
Definitivamente aplaudo el valor de denunciar la violencia de género, sobre todo a una Dra. tan preparada, sencilla, profesional y honorable, cómo lo es la maestra Aida del Del Carmen Sanvicente Parada. Ella seguiré brillando porque la inteligencia que tiene es mucha y superará todo eso, muy bien por demandar y no quedarse callada. Jamás debe ocurrir ese tipo de actos en la UNAM, los abogados creemos en la IGUALDAD, en la JUSTICIA, en la paridad de GENERO, Falto la demanda oor violaciones a derechos políticos y la de violencia de género. Un aplauso maestra.