Tan grave debe estar la situación de la pandemia de SARS-CoV-2 en México que, por fin, luego de un año, más de 155 mil muertos que bien podrían ser el doble y cerca de dos millones de contagios, el gobierno de la 4T aceptó revisar la inexistente estrategia contra el virus y enmendar errores -que no aceptará- cometidos y que rayan en lo criminal.

Hasta el rector de la UNAM Enrique Graue quien guardó discreto silencio, se atrevió a afirmar que la pandemia desbordó al sistema nacional de salud y al igual que un grupo de científicos e instituciones, recomendaron que se deben adoptar medidas urgentes para contener el creciente número de muertos y contagios.
Ni siquiera se reunió al Consejo Nacional de Salud Pública que por ley debió ser tomado en cuenta; tampoco se aceptó el consejo de los ex secretarios del ramo que desde meses atrás aconsejaban una serie de medidas urgentes. Se tomó la decisión a raíz del consejo de académicos de 29 universidades y organismos internacionales.
Hasta pareció que el foro donde se hacen las recomendaciones, fue armado para justificar ese paro en la masacre generada por un gobierno incapaz de aceptar errores y corregirlos. Fue ese el pretexto para que el subsecretario Hugo López-Gatell, un político vestido de médico, saliera a anunciar que se analizarían las propuestas planteadas para reorientar la estrategia que por sus mismas contradicciones resultó inexistente, criminal y ya costó la vida decenas de miles de mexicanos. Ni siquiera son capaces de determinar el número de fallecimientos.
Hacen alto en el camino luego que, en una encuesta internacional, México queda en el lugar 53 de 53 países por su mal manejo de la pandemia y en otra estamos tan mal que de 100 puntos revisados apenas aprobamos en 6.5, lo cual sin duda refleja una ineptitud o terquedad criminal que seguramente resultará impune en esta administración, pero en el mediano será castigada.
De las recomendaciones sobresale la del uso del cubrebocas, algo que el subsecretario se negó a reconocer como un factor determinante para evitar contagios. En octubre pasado, el doctor Alejandro Masías, quien gestionó la epidemia de Influenza A1H1 lanzaba, desde la Academia Mexicana de Medicina, la urgencia de establecer ese adminículo como algo esencial. No le hicieron caso como tampoco a los exsecretarios entre quienes destaca José Ángel Córdova Villalobos. López-Gatell se burló de ellos.
Ahora que la pandemia está desbordada y saturado el sistema nacional de salud, se acobardan, salen a flote sus miserias y sin aceptar que están equivocados, quieren aceptar las recomendaciones de quienes sí saben y desde el principio quisieron ayudar a un subsecretario soberbio que abandonó el traje de médico y su calidad de científico para cuidar su imagen política frente a la “fuerza moral” de un Presidente que se mostró ignorante e irresponsable y al que la pandemia le vino “anillo al dedo”.
Surge la posibilidad de reorientar los esfuerzos, si es que los hay para evitar los contagios mediante una agresiva campaña, precisamente desde los altos niveles de gobierno para el uso del cubrebocas, mascarillas e insistir en la sana distancia, mayor transporte, escalonamiento de horarios laborales y endurecer medidas en espacios públicos.
Pero además las recomendaciones donde entra la opinión de los institutos nacionales de salud, universidades y organismos es tomar medidas para la recuperación del empleo formal, buscar las causas de la letalidad del virus y se pronunciaron por el uso de vacunas seguras. Esto último es relevante si se toma en cuenta que se carece de información suficiente y cierta de la rusa Sputnik V de la cual se espera su próxima llegada.
Aunque Rusia anunció ayer que el suministro de la Sputnik V a América Latina podría retrasarse de dos a tres semanas, y que en la medida que la capacidad de producción se incremente satisfarán la demanda, especialmente de países latinoamericanos que pactaron entregas de dicha vacuna de la cual, sin embargo, sus desarrolladores se han negado a compartir estudios completos.
El caso es que una vez más se evidencia que el gobierno de la 4T está rebasado, aunque dada su incapacidad, soberbia e ignorancia, eso quedó de manifiesto desde el inicio de la tragedia cuando dieron palos de ciego, cambiaron estrategias sin aceptar su equívoco, y nunca aceptaron el recurso del cubrebocas recomendado por los científicos como la principal arma para prevenir contagios y muertes.
La más reciente torpeza, dejar de vacunar a personal médico para inmunizar maestros en Campeche,
Nunca es tarde, aunque para muchos ya no hay mañana.