LA VEREDA EN EL CEREBRO

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En un campo de largos pastos, se encontraba una bella criatura. Un linda pequeña de hermosas facciones con enorme ímpetu de llegar adelante de ese campo y descubrir más allá de dónde sus ojos podían ver.

Se movía de un lado a otro buscando algún indicio de un camino por donde poder llegar al otro extremo del terreno. Al llevar su mirada curiosa y viva por entre el pasto encontró apenas dibujado, un rastro de hierba al ras de la tierra. Pastos recién doblados, machacados por el paso sobre ellos. La pequeña niña, no tan convencida pero sí con entusiasmo, comenzó a andar por ese apenas perceptible caminito que parecía adentrarse al pastizal. Más adelante casi en medio del terreno y prácticamente paralelo a su andar aparece un camino ya trazado, de una anchura más cómoda y completamente plano, con bellos bordes visibles delimitado un camino bien claro y confiable claramente caminado por mucho tiempo e incontables veces, así que la pequeña salió de la vereda y avanzó sin duda por el camino ya hecho llevándola hacia un lado del pastizal apenas a unos metros cerca de donde partió al inicio.

La niña desconcertada y con mirada absorta miró hacia delante de nuevo en busca de una salida para llegar al otro lado del pastizal encontrando una vereda apenas trazada y volvió a iniciar el paso por donde ya una vez había ido hasta encontrarse con el camino que la traerá nuevamente al principio.

Como puedes ver, esta historia es ciertamente frustrante al saber que la pequeña no llegará al otro lado para seguir con la misma dinámica con los caminos en el pastizal. Sin embargo esto es lo que acontece en nuestro interior día a día.

Nosotros podemos elegir hacer cosas distintas, dejar malos hábitos, aprender nuevas formas de hacer las cosas, nuevas conductas etc, sin embargo, de no hacerlo en repetidas ocasiones y sostenerlo durante un tiempo, nuestro cerebro siempre buscará el camino que está más trazado, más delineador, más claro por haberse recorrido más veces. Esos se llaman enlaces o conexiones neurológicas, e implica que nuestras conexiones neuronales están tan estrechas que difícilmente podamos lograr un cambio en como regularmente pensamos.

Sin embargo hay una solución, estar siempre conscientes y presentes de que si elegimos ir por lo nuevo, aún recién trazado y hacerlo una y otra vez y llenarnos de emociones positivas y recompensas por andar ese nuevo camino nos llevará a que la nueva conexión sea más clara y más recurrida y así entonces la conexión anterior la vaya consumiendo el poder de la naturaleza y el tiempo hasta que se borre. Así que si quieres que algo cambie, aunque te cueste trabajo motívate, llévalo a cabo, esfuérzate y en poco tiempo tu cerebro llegará al otro lado del pastizal.

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Un comentario

  1. Gloria dice:

    Muy bueno, y hace entender que hay que moverse

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