
Las imágenes que vemos son impactantes. En la primera plana de El Universal del domingo, destacaba una fotografía del lago de Cuitzeo en Michoacán, el segundo más grande del país que alguna vez tuvo 400 kilómetros de superficie acuática, es actualmente una mancha que parece lodo seco y agrietado con una lancha al centro, un panorama en verdad desolador.
El mundo no ha cumplido con los objetivos del Acuerdo de Paris para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, el mundo sigue rumbo a un calentamiento global de más de 3° centígrados para finales de este siglo y parece estamos lejos del objetivo de limitar el calentamiento global por debajo de 2° C y hacer todo lo posible por no superar los 1.5 grados.
El calentamiento global es un fenomeno natural, es parte de la vida planetaria aunque la mano del hombre lo que ha hecho es acelerar y agravar el proceso. Las medidas de confinamiento generó una reducción de emisiones de carbono a escala mundial de 17%, algo que no había ocurrido, pero el transporte representa sólo el 14% del total estimado de emisiones, la industria, por ejemplo aporta en este sentido el 21%.
La pandemia no contribuyó a la reducción de otro tipo de emisiones de GEI, la generación electrica es de un 25%, mientras los sectores agrícola y forestal el 24%. La generación de electricidad está directamente relacionada con las emisiones GEI, donde las fuentes térmicas se obtienen del carbón, petróleo y gas natural y que en México representa el 60%, el resto de la energía se genera 9% en hidroeléctricas, 7% son convencionales, 6% eólicas y 4% fotovoltaicas.
Hoy es el Día Mundial de la Tierra, de nuestra casa, que es tan grande como un pequeño grano de arena, demto de una enorme playa, dentro de una inmensa bahía que es el universo, su frontera con el espacio exterior es de tan sólo 100 kilómetros de altitud y es la única que tenemos.
Se reunirán presidentes a manera virtual para hablar de lcambio climático, y es que las emisiones globales de CO2 ya están volviendo a niveles previos a la pandemia, por lo que el mensaje que debe de permear es el de emprender acciones de forma global, 40 jefes de estado que durante dos días en una cumbre virtual tienen la oportunidad de reivindicar la importancia de mantener la calidad del aire y del agua del planeta. El lema con que se maneja el evento dice: Recuperemos la Tierra, y es que hay una tendencia para poder volver a los procesos naturales y no apostar solamente por las tecnologías verdes, sino también por la innovación que contribuya a un cambio sostenido y que sea acorde al impacto que generamos sobre el planeta.
La reunión es convocada por el Presidente Biden, una vez que Estados Unidos se ha reincorporado oficialmente al Acuerdo de París, que pretende fomentar una transición energética, hacia las energías renovables y alternativas, que sean amigables con la naturaleza. Una reunión que con Trump hubiera sino innimaginable.
En este encuentro habrán de definirse acciones y compromisos con miras a la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, (COP26) en Glasgow, una reunión que se dice debe ser definitiva, pues se espera se presenten los planes reales y acciones que se tomarán para los próximos 10 años, un lapso definitivo para el rumbo que tome el planeta hacia la cabalística fecha que se ha planteado que es el 2050.
Las acciones no se refieren no solo al control de emisiones, reciclamiento y rehuso que el mundo lleve a cabo, sino el apoyo financiero que se debe dar a países que están sufriendo impactos devastadores de la crisis climática debido a su propia crisis económica y de salud derivado de la pandemia esencialmente. Se debe tomar en cuenta a las mujeres que juegan un papel esencial en la crisis y que según cifras de la ONU son las más afectadas ya que ellas representan el 80% de la población desplazada por el cambio climático.
Hoy más que nunca debemos tener consciencia de que los desafíos ambientales, sociales y económicos están relacionados, por lo que se deben tomar acciones globales, debemos valorar la naturaleza y poner su salud en el centro de todas nuestras decisiones si queremos transformar nuestras economías y sociedades.
El lago de Cuitzeo era un atractivo turístico y una fuente de empleo, se podía pescar, fue el segundo lago más grande del país, hoy automovilistas y habitantes lo utilizan como un atajo vehicular y lo que más se ve son tolvaneras que de pronto se levantan, de 800 millones de metros cúbicos de agua que debiera tener, no hay ni 200.
Debemos todos ser conscientes de lo que nos corresponde como hijos de la Tierra, es ahora o nunca.