¡SUPERARSE!

Por:

Difícil condición lleva a ¡Caos interno!

¿Quién no siente miedo, incertidumbre, melancolía de emprender de nuevo y tener conflicto ideológico?

¿Drama?, ¡no! Firmeza de convicciones y sentimientos encontrados.

Época que ya no permite anteponer sueños, utopías, creencias personales.

Momento que obliga a conciliar ideología con necesidad.

Creencias y anhelos con ¡Necesidad!

Convicciones firmes con necesidad.

Realidad superior a sueños e ideales. Tortura y melancolía.

Es momento de analizar, de observar y pensar con los pies en la tierra.

De anteponer, buscar y alcanzar estabilidad.

Esa estabilidad que exige producir, no sólo soñar ni idealizar.

Aunque quede la añoranza de época juvenil, en la que todo podía.

Que permitía decidir y rechazar.

Que anteponía sueños, ideales, batallas para ir por lo que se cree, sin tener nada.

Hoy también se cree, se empuja y no se tiene ¡Nada!, se necesita todo.

Bienestar, estabilidad y ¡Aportar! Sin sesgo y con ética.

Es poner en pausa ideología para no contraponer con la realidad.

Es tener, los sueños y reflexionar, que por fuera se puede empujar y cambiar.

Y ese impulso se hace efectivo para modificar conductas.

Oh, época de adulto, aquella de realidad con sueños sólo en la cabeza.

Con necesidades reales, a veces no sólo de libertad, de ideologías, de convicciones.

Simplemente de ¡Necesidad!

Aquella que obliga a la pausa ideológica con la convicción de dar lo mejor.

Esa que no deja de ser entrega y pasión.

Ni por colores ni con sesgos y sí con ética.

Con el compromiso de dar lo mejor, de cumplir, de entregar todo aunque no coincida con el ideal, con los sueños.

Es labrar y entender todos, que debemos trabajar para esa, no tan lejana vejez.

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