ASPIRACIONISTA

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Parece que se enojó el Presidente, es muy sensible a todos los datos que lo hagan parecer que pierde popularidad o que las cosas no le salen como las ordena o las piensa.

Lo que antaño fue motivo de alabanzas, hoy son elementos para vituperar o tachar la supuesta arrogancia o soberbia de los que pueden analizar y criticar las acciones de su gobierno; a estas alturas tendría que entender a una sociedad dispuesta a no someterse al canto de las sirenas o a la verborrea discursiva de todos los días, donde no hay posibilidad de reconocer posibles errores en la administración y donde, de hecho, la corrupción es el pan de cada día; pensar en el destierro de este flagelo social es indicativo de que el encierro en Palacio Nacional o las giras a modo realizadas a lo largo del país, no le permiten observar el termómetro de lo que realmente sucede en la vida diaria de las personas de a pie.

Ahora se ha dedicado a inhibir que los ciudadanos se preparen, estudien o adquieran otros conocimientos que los hagan críticos, no únicamente de los gobiernos del pasado, sino del presente; pues quién podría asegurar y además probar que los dichos del Presidente encierran la verdad; más bien, denotan el desconocimiento de lo que pasa en el día a día en el país: que el policía sigue pidiendo mordidas, que las plazas de trabajo en el gobierno siguen vendiéndose, que los expendios de gasolina siguen robando a los automovilistas sin dar litros completos, cobrándoles el 10% o  más por encima de la cantidad surtida, que el nepotismo sigue ejerciéndose, que el antiguo régimen se ha consolidado aún más en este sexenio.

Ayer la Ciudad de México fue la protagonista de los cambios, en su primera elección le dio un giro a la política que habían establecido los gobiernos del pasado votando abrumadoramente por Cuauhtémoc Cárdenas, por el mismo Andrés Manuel López Obrador, por Marcelo Ebrard, Mancera y ahora Claudia Sheinbaum.

Definitivamente los capitalinos han sido muy generosos con los políticos de “izquierda” e incluso se les calificaba con las mejores referencias, entre ellas que dichas decisiones se debían a una mayor capacidad y visión crítica derivada de una cultura y preparación diferente; eso es indiscutible, cuando tuvieron oportunidad de elegir a quién los gobernara, echaron para afuera al régimen opresor priista, ellos fueron testigos de los múltiples actos criminales que se suscitaron en la Ciudad de México, actuaron en consecuencia y hasta la fecha no han dejado que regresen.

LOS ASPIRACIONISTAS, hoy Andrés Manuel López Obrador tilda de “aspiracionistas” a los citadinos que estudian una licenciatura, una maestría y un doctorado: por el solo hecho de ser la Ciudad que concentra más personas preparadas derivada de la gran cantidad de centros educativos y que en las pasadas elecciones decidieron con su voto desterrar las prácticas que siempre se han repudiado: tener candidatos que no demostraron eficiencia en anteriores cargos, a los mismos de siempre, a los que creyeron que ya tenían el puesto, a los que fueron predicando que excluirían a un sector de la población; en fin, un sinnúmero de candidatos que al ser abanderados por Morena y compañía creían tener el triunfo asegurado, no fue así; a lo mejor con una “ayudadita” o como dicen, hubo “fuego amigo”, pero lo claro es que los detuvieron o los derrotaron, y si la soberbia sigue cubriendo al Presidente y su partido: el 2024 puede ser lo mismo, pues si la Ciudad de México fue capaz de anular el primitivismo del pasado, hoy puede hacer lo mismo con los que están.

CASO LÍNEA DORADA, bastó una plática de Obrador, Slim y Sheinbaum para solucionar el problema de la caída de una trabe en el tramo construido por una de las empresas de Carlos Slim, ocasionando la muerte de alrededor de 26 personas y múltiples heridos.

Se han comprometido a resolver el problema material de esa parte del Metro en un año, pero, ¿Es solo eso? ¿Y los fallecidos? y la posible responsabilidad de los funcionarios, ¿Dónde queda?

Sin duda, puede haber responsables y la mirada se centra en Ebrard, periodo en el que se construyó esa línea del Metro, o Mancera, que realizó un supuesto mantenimiento de dos años, o Sheinbaum si realizó gastos de mantenimiento que cubrieran dicho tramo; y no es echar culpas, sino seguir los procedimientos legales, pues hubo fallecidos, pérdidas del gobierno.

En un Estado de Derecho tendría, que estar interpuestas las denuncias y demandas correspondientes: en lo civil, lo penal o administrativo; a cambio de ello, Andrés Manuel López Obrador hace a un lado los posibles delitos y responsabilidades, centrándose solamente en el resarcimiento de los daños materiales.

Pero cuando es un trabajador, ahí se cierra el gobierno y no admite negociación, ni conciliación, ni posibilidad de dar la razón al quejoso y lo manda a seguir un tortuoso camino para llegar a la verdad, dar la razón al trabajador o hacer justicia, pero como dicen: hay niveles, con una plática el Presidente exentó toda posibilidad de aplicación de la justicia en los hechos de la llamada Línea Dorada; pero para qué llegar al fondo si los críticos son aspiracionistas.

EDUCATIVAS, parece que la Secretaria de Educación Pública desconoce la ley que rige la relación laboral de los trabajadores de la educación con la dependencia educativa, que un decreto presidencial o secretarial no está por encima de la misma y que deberían sujetarse a lo establecido en ella; en su obnubilación se pierde y olvida que el país es una Nación de leyes donde el mismo Presidente debe acatarlas y éste aunque nunca reconozca sus equivocaciones, comete muchos errores y aunque parezca el imperio de un solo hombre: es una República.

Claro, Delfina Gómez conoce la ley y si no, tiene el suficiente personal y los recursos para ser asesorada en esa materia, pero es evidente que todas las acciones de hostigamiento o la violación de los derechos laborales son acciones deliberadas para generar un clima de miedos, temores, y aunque AMLO sea reiterativo en manifestar la voluntariedad de los maestros para realizar las actividades propias de los educadores en estos tiempos de pandemia, hacia abajo se dan las indicaciones de presionar para que se realicen actividades que están fuera de la ley o de las condiciones contratadas con el trabajador, y que a la fecha no han sido cambiadas.

Ante tanto atraco de la autoridad, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) guarda un silencio cómplice pues con ello busca que el Presidente, como lo ha hecho, siga consolidando el cacicazgo de la actual dirigencia, pisoteando sus propias promesas de campaña de cambiar a los sindicatos para que exista democracia sindical, lo que ha quedado en el olvido ante la conveniencia de tener un SNTE dócil, que a cambio de seguir cobrando las cuotas de los agremiados incumple con sus obligaciones de asumir las defensa de los trabajadores.

DECLARACIONES DE DELFINA, en el colmo del cinismo la actual titular de la Secretaría de Educación Pública ha manifestado que se les siguió pagando los salarios a los trabajadores, por un lado los docentes siguieron trabajando y además los hechos de la pandemia no son responsabilidad del magisterio; por el otro lado los maestros aportaron los materiales de trabajo que la autoridad nunca proporcionó como la obliga la Ley Federal de Trabajadores al Servicio del Estado (LFTSE) en su artículo 43.- “Son obligaciones de los titulares a que se refiere el Artículo 1o. de esta Ley:” V. “Proporcionar a los trabajadores los útiles, instrumentos y materiales necesarios para ejecutar el trabajo convenido;” violando también el tercero constitucional al acabar con la gratuidad educativa, pues en estos 18 meses los padres de familia pagaron su educación.

Además los maestros en ningún momento estuvieron obligados a prestar un servicio que era contrario a lo convenido o las condiciones de contratación pues, al respecto, la LFTSE es muy puntual cuando establece en su artículo 15: “Los nombramientos deberán contener: II.- Los servicios que deban prestarse, que se determinarán con la mayor precisión posible; V.- El sueldo y demás prestaciones que habrá de percibir el trabajador, y VI.- El lugar en que prestará sus servicios.” Y como puede observarse no existe un solo nombramiento que establezca que el docente tendría que dar sus clases aportando los materiales educativos y mucho menos que habría de realizar sus actividades desde su domicilio; o que tendría que realizar labores de limpieza en la escuela con el pretexto de un violatorio “tequio”.

En definitiva la educación en este sexenio ha tenido dos secretarios que deambulan en la ignorancia y la corrupción, el anterior se dedicó a repartir el presupuesto a las empresas del grupo Azteca y la actual, pareciera no tener noción hacia donde avanza la educación; el cambio no ha llegado, la famosa 4 T, es una quimera.

*Educador físico, abogado, periodista, maestro y doctorando en derecho

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