“El agua es para mi gusto, lo más sagrado que tenemos, incluso al planeta debiéramos en lugar de llamarle Tierra, mejor decirle Agua, pues eso le distingue, la mayor parte de la superficie terrestre es agua”. Marco Antonio Zárate ha trabajado una buena parte de su vida en torno al agua, la ha estudiado, ha dictado conferencias y a pesar de ello recuerda a la investigadora Esther del Río del Cinvestav, quien después de trabajar durante 50 años el tema del agua decia que aún no sabemos nada de ella.

Marco Antonio es Ingeniero Agrónomo y tuvo la oportunidad durante una buena parte de su desarrollo profesional de trabajar en proyectos, programas e inversiones productivas en temas relacionados con el desarrollo social, pero como dice, los caminos de la vida lo fueron llevando a preocuparse y ocuparse con el tema del agua.
Desde la escuela, señala, nos enseñan que el agua es H2O, “pero en realidad, es mucho más, pues esa sencillez nos obliga a una reflexión muy profunda”. De origen, recuerda, el agua se forma a partir de 2 elementos: Hidrógeno, el primero de la tabla periódica, constituido por el núcleo (protón y neutrón) y un electrón que gira alrededor y oxigeno, el elemento 8 de la tabla. El hidrógeno es el elemento más abundante y conocido en el universo. El agua, en tanto, es el más sorprendente, el único que de manera natural lo encontramos en sus formas, sólido, liquido y gas. Una composición inmutable.
El agua, según nos mostró el químico, activista y Premio Nobel norteamericano, Linus Pauling, tiene estructuras que son pulsantes, siempre está en movimiento aunque no lo veamos. Observemos, dice dando como ejemplo, que el agua es menos densa en estado sólido que cuando líquido, por eso, un hielo o un iceberg flotan.
El agua se congela de arriba hacia abajo, eso permite mantener vida debajo de las capas de hielo, si fuera al revés, no sería posible la vida. Esto nos demuestra, insiste, que “el agua es el crisol donde se forma la vida en el planeta, todos los seres vivos tienen un componente muy importante en su organismo de agua.”
Antonio Zárate sabe de lo que habla. Le tocó conocer, entender y vivir lo que a mediados de los 80’s significó REVELAPA para el lago de Pátzcuaro, en Mochoacán. Recuperación Vegetal del Lago de Pátzcuaro, fue un programa que encabezó
su padre, el Ing. Jesús Zárate Hernández como Director Técnico del mismo.
Quienes conocieron y recuerdan este programa coinciden en señalar que REVELAPA es probablemente lo mejor que se ha realizado entre tantas propuestas de personas, instituciones u organismos en favor del lago.
Este programa estuvo operando entre 1985 y 1988 aproximadamente. La razón de su éxito, Marco Antonio Zárate lo tiene muy claro: “la voluntad politica de
hacer algo por el lago y el conocimiento técnico con la disposición de hacerlo bien”. Este no era un campo de experimentación, era un campo de demostración de lo que se puede hacer, decía Jesús Zárate, quien era ingeniero forestal y había pasado muchos años de su vida en los bosques. La otra parte, fue la disposición y compromiso personal del gobernador Cuauhtémoc Cárdenas. Marco Antonio recuerda y nos comparte algunas fotografías con los trabajos de esa época:
En cerros se hicieron terrazas de banco, es decir, se van haciendo como camas en las laderas donde se sembraron arboles frutales (durazno y ciruelos) también algo de frijol y haba porque esta ayuda a fijar nitrógeno al suelo. En lugares donde había mucha piedra se hicieron terrazas individuales.
Este programa trajo beneficios directos a la comunidad, hubo trabajo para mujeres y hombres, se aprovechó el programa nacional de empleo, sembrándose alrededor de 10,000 árboles. Pero no se trató sólo de sembrar, advierte Marco, “era un programa de recuperación vegetativa”, donde el agua y un mundo maravilloso que son las bacterias, juegan un papel esencial.
Marco reconoce que hay muy pocos estudios sobre los microorganismos que hay en la tierra, pero sin duda, Don Jesús Zárate quien era un gran observador de los bosques donde trabajó, reconoció que algo en el suelo mantenía la humedad en la tierra. No sólo eran las hojas de los árboles o huinumo, y plantas que están en el bosque, vio que todo esto forma una capa semipermeable que aprovecha el agua de la lluvia antes de que la tierra la absorba.
Aquí ocurre un fenómeno al que Viktor Schauberger, un silvicultor y naturalista austríaco llamaba el medio ciclo del agua: el suelo necesita de materia orgánica y esta de agua. El agua que viene de la lluvia se retiene en parte y corta su ciclo natural que es filtrarse en la tierra para luego evaporarse. La materia retiene agua y ayuda a formar un mundo de bacterias, además de líquenes y hongos, fundamentales para poder enriquecer nuestros suelos.
REVELAPA fue un programa único a nivel nacional donde se propusieron plantaciones biológicas con el empleo de micorrizas y de la hojarasca que abunda en la zona. El papel de la micorriza es de vital importancia para el buen crecimiento, este se hacia con las hojas de los árboles o pinos que la gente llama huinumo que ayuda a retener la humedad.
A veces, señala Marco Antonio, no entendemos lo importante que es el universo de las bacterias en la tierra, en tan solo en un gramo de tierra sana, puede haber miles de especies o filotipos de bacterias y hasta 40 millones de células bacterianas, de ahí la importancia de dar la oportunidad a este mundo que da vida al campo. Todo esto crea microciclos de agua en el suelo.
Pero en el procedimiento, está la clave. Durante la siembra se trabajaba con este mismo principio para todo el proceso, es decir, a cada raíz del árbol previo a ser sembrado, se metía en una mezcla de caldo en tanques donde se mezclaba huinomo, agua, tierra y como composta a la que llaman “garapiñado” cubrían la raíz y se sembraba, lo que garantizaba que el agua se filtrara hacia donde estaban los árboles. De esta manera siempre hay humedad. Marco Antonio recuerda, “en un año crecieron metro y medio”.
Pero no fue el único trabajo. Se hicieron estudios batimétricos para definir el perfil del suelo interno del lago, se hizo un estudio en dos subcuencas, sobre todo en la parte alta de Quiroga donde hay cárcavas y cañadas; se construyeron 22,120 presas filtrantes en toda la zona que aún se mantienen. Aqui, el ingeniero Zárate se refiere a trabajos donde se hace un pequeño muro de piedra, ramas o muros de gavión con malla ciclónica (cuando hay recurso) y se rellena. Con ello, cuando llueve, el agua se detiene en estos muros, le resta velocidad y la materia orgánica que trae, se va precipitando, la tierra se va rellenando, impidiendo que el azolve llegue al lago.
También se hicieron bordos para captar agua en pequeñas comunidades o caseríos.
Más de 30 años después preguntamos que queda de ello, y es cuando Marco Antonio pierde la sonrisa, respira profundo y nos muestra unas imágenes: “estas fotos son de 2007, se las dieron a mi padre antes de morir, donde hicimos los lavaderos, hoy son tiraderos de basura”. Había llegado el nuevo gobierno de Luis Martinez Villicaña, quien “para granjearse al presidente Salinas decían en FIRA que tenían campos sembrados donde no levantaban nada, hubo celo y el gobernador mandó quemar todo, destruyó todo”.
Marco Antonio tiene en sus manos un ejemplar de “La voz de Michoacán” en la sección regional del 13 de marzo de 2019 dice: “En Pátzcuaro saquearon recursos, se hicieron pato”, y los datos que publica son contundentes: en 1986 la superficie del lago era de 132 kms, en ese día de 2019 casi 70 kms.
A pesar de ello, el artículo señala que en el período de 2008 a 2011 cuando gobernaba Leonel Godoy se invirtieron 650 millones de pesos entre donativos y aportaciones, además de 192 millones por parte de la fundación Río Arronte, recursos que se perdieron y no se aplicaron, señala, hubo proyectos ejecutivos saqueados.
Recuerda Marco que tuvieron la visita del personal del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, él les propuso hacer unas pruebas y como respuesta le dijeron que no tenían equipo para hacerlo, que solo tenían capacidad de vigilar las normas de potabilización para consumo humano, no había presupuesto para otra cosa.
Damos una mirada hacia el horizonte y es claro como cada vez es menor la superficie del agua. “Uno de los problemas del lago -reflexiona- es que todos los veneros que le llegaban se usan para consumo humano, y al lago solo le echamos aguas negras”. Los gobiernos de los 3 órdenes aparentan obras, dicen “mientras más obra, más sobra”, hay mucha voracidad de la gente. Hay muchas plantas que no están activas, otras no cumplen con la norma mínima.
Pero para Marco Antonio está claro, “tenemos que ser una sociedad muy vigilante, que haya menos corrupción. Ahora trabajo en el Rio Chiquito en un proyecto donde decimos que como sociedad civil tenemos que ser más activos, -y señala- los gobiernos llegan a servirse, por eso la importancia de los observatorios ciudadanos y de la sociedad civil, que sean los vigilantes de todo”.
Finalmente nos recuerda, “hay mucho deterioro ambiental, debemos hacer lo que nos corresponde, sin ver hacia otro lado, afortunadamente, reconoce, poco a poco hay un despertar en la conciencia de la gente”.
REVELAPA, dice Marco, “demostró que si se pueden hacer las cosas cuando se suma la voluntad politica, los recursos y la capacidad técnica. La gente lo recuerda, vio lo que se hizo”. De haberse mantenido, señala, hoy tendríamos un emporio donde podrían convivir todos los cultivos y enfatiza “tenemos que seguir trabajando”.
Termina diciendo, “pero yo moriré en la lucha, un guerrero no se queja, acepta el desafio y yo lo acepto”.
En el agua está la vida Esta viva, genera vida La divinidad duerme en las rocas susurra en el agua respira en las plantas sueña en los animales despierta en los hombres
El agua permite la conciencia, la reflexión sobre uno mismo.
La preservación de su vida en forma de crisol que es el agua.
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