UN DOMINGO DIFERENTE

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Después de dos noches de trabajo, en los que termino tarde pues los viernes y los sábados son los más fuertes en el lugar donde trabajo, el domingo sabe a Gloria. También los domingos tengo que ir a trabajar, pero entro a las siete y salgo a las 11 de la noche, de manera que realmente no me desvelo. Los lunes descanso allí, tengo otro trabajo pero ese es mucho más témpano. Estoy agradecida, porque toda esta labor regresa en economía y bendiciones, además que ver a otras personas es un privilegio que valoro mucho.

 

 

Primero, me levanté lo más tarde que pude. Me di un buen baño, y me fui con mi hermana, decididas las dos a hacer de ese día, algo inolvidable. Salimos a darnos el mejor masaje relajante de todo los Ángeles. No habíamos desayunado, y al terminar el masaje, ya era casi la una de la tarde, así que nos metimos a almorzar a un buffet de comida hindú.

Todo en la mesa de servicio estaba delicioso, celestial. Y además acompañado por dos buenos vasos de champaña Todavía, después del banquete, fuimos a cambiar algunas cosas en una tienda, y ahí fue donde me cayó el “relax”; el masaje, la comida y el cansancio acumulado. Así que aunque teníamos una lista larga de cosas por hacer, sólo pasamos a llenar el tanque del auto y regresamos a descansar, pues como ya comenté, yo tenía trabajo por la noche. Aunque traté de dormir una siesta, en verdad no estoy acostumbrada hacerlo de día. Así que solamente descansé pero, tanto apapacho especial, hizo de este, un domingo verdaderamente lujoso y muy merecido, y todo junto valió por ocho horas de sueño. Hoy nuevamente me encuentro en el trabajo.

Afortunadamente hoy la salida es temprano entre paréntesis a las 11 P.M.) Y estoy segura que voy a dormir como si no debiera dinero. De hecho, gracias a Dios, no debo. Para cerrar al menos hasta lo que lleva la noche, tuve oportunidad de probar estas famosas pipas orientales, que son la especialidad del lugar donde trabajo. Las hookah o narguiles. Pedí probar una mezcla de menta con chocolate. Lo que puedo comentarles, es que el sabor de ese vaporcito es muy rico. Todavía estoy respirando chocolate Y además estoy sumamente relajada. Bueno pues, una cosa menos en la lista de todo lo que quiero probar en mi vida. Y un cierre fantástico para un día muy diferente. Regresé a mi lugar, caminando al ritmo de la música que sonaba en el lounge. Mi supervisor no pudo evitar sonreír al verme. ¿Ves? La alegría es contagiosa. Lo que Si te prometo, querido lector, es que seguiré disfrutando de la vida y que todo lo que pueda compartir contigo lo leerás cada semana. Tú, qué cosas tienes en tu lista de pendientes? Te Has puesto A pensar en todas las cosas diferentes, maravillosas, divertidas que no has hecho? Vive hoy. Agradece cada momento. Ya te lo he dicho antes: baila como si nadie te viera, canta como si nadie te oyera, sonríe como si estuvieras frente a una cámara, y vive este día como si fuera el ultimo.

Y sobretodo, nunca dejes pasar la oportunidad de hacer algo bueno cada día

Con amor y amor por la vida, Marissa LLergo.

 

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