La periodista y candidata a la alcaldía de Mexicali por el PRD, Guadalupe Lizárraga, responde a las calumnias y violencia de Cristian Torres Cruz, de Radar BC.
La manipulación mediática en el proceso electoral de Mexicali otra agresión del candidato del PAN Francisco Fiorentini y sus seguidores.
Bajo el título de “Los invisibles”, el 16 de mayo, Cristian Torres Cruz publicó en Radar BC una serie de calumnias y expresiones contra mi persona. Varias de las expresiones y el por qué son “violencia política en razón de género” está explicado en el Manual sobre violencia política contra las mujeres en la esfera digital y mediática, cuya descripción comprende que se trata de la violencia contra las mujeres en un contexto político tendiente a perjudicarlas o impedir sus derechos políticos y electorales.

Solo hay dos razones por las que el columnista Cristian Torres Cruz haya aceptado exponerse públicamente con tan burda argumentación y violencia para calumniarme como periodista y mujer solo por participar en el proceso electoral de Mexicali: por dinero o por ignorancia. Defender al violentador por convicción a costa de su propia reputación no parecería ser una opción viable.
Torres Cruz no sólo profiere calumnias contra mi persona, sino que defiende lo indefendible, las mismas agresiones del candidato del PAN, Francisco Fiorentini, con los mismos argumentos destacándolo a él y menoscabando mi candidatura, y olvidándose del papel que juega en los medios se muestra como juez de una situación que va más allá de mi plano personal, puesto que lo que me hacen a mí, Fiorentini y Torres Cruz, se lo hacen a todas las mexicalenses. La violencia contra las mujeres no es un problema aislado, es un problema público, sistémico y estructural, que tiene sus raíces en la sociedad.
Con una falta de respeto absoluta, Torres Cruz descalifica, ofende, calumnia, difama y se burla de las candidaturas de partidos que han bajado los números de sus electores en contiendas pasadas. Pero lo más grave, desde mi punto de vista, es que intenta normalizar esta violencia política en Mexicali usándola como arma política para manipular la opinión pública en el proceso electoral, menoscabando también con ello la democracia. Sobre todo, porque incrementa el ambiente de oscuridad que está dejando la violencia política a nivel nacional, con los asesinatos de candidatas y candidatos con el mismo propósito, el de alterar los resultados electorales.
El valor de los partidos pequeños
En el caso del PRD en Baja California, valientemente, su dirigencia estatal apostó por candidaturas ciudadanas, personas con destacadas trayectorias profesionales y calidad moral. El objetivo es abrir nuevas conciencias y presentarse como una alternativa real y necesaria ante una elección de Estado, en el contexto del autoritarismo y la manipulación de la opinión pública por el partido gobernante.
No obstante, el que los medios, periodistas o los mismos candidatos invisibilicen a los partidos políticos pequeños fortalecen ese autoritarismo y vulneran la democracia de diferentes maneras, afectando tanto la representación política como la calidad del debate democrático. La solidez de una democracia radica en su pluralidad, con la diversidad de opiniones y perspectivas representadas en el proceso político. Al intentar invisibilizar a los partidos pequeños se reduce la pluralidad de voces, y esto puede resultar en que no se refleje adecuadamente las necesidades y demandas de ciertos segmentos de la población, incluyendo a las minorías.
Otra implicación del intento de la operación Fiorentini y sus seguidores por invisibilizarnos, es la limitación de la competencia política, llevando sólo a consolidar el poder en manos de los partidos grandes. En México, tenemos la experiencia de los 71 años del PRI; en Baja California, los 30 años del PAN, y ahora los 6 de Morena que busca perpetuarse en el poder a pesar de todo.
Si lo medios sólo escuchan a los partidos grandes se empobrece el discurso político por su falta de honestidad y autocrítica. Es lo que vemos hoy en Mexicali, donde la corrupción y el abandono de la ciudad del actual gobierno de Morena contrasta con la represión y la violación de los derechos humanos del gobierno anterior del PAN. Además, estas acciones contra los partidos pequeños y sus candidatas fomentan la desigualdad de oportunidades y deslegitima el proceso electoral al erosionar la confianza de la ciudadanía.
Para fortalecer la democracia en Mexicali se necesita que todos los partidos políticos tengan una oportunidad justa de participar en el proceso electoral y de ser escuchados independientemente de su tamaño. De tal suerte que los ataques de Fiorentini y sus seguidores contra mi persona -como periodista, candidata y mujer-, junto al partido que represento, son ataques también a la democracia. Por eso, no podemos dejarlo pasar, porque es un problema que nos afecta a toda la ciudadanía.
Sobre la violencia política en razón de género
El titular de la columna de opinión en Radar BC, afirma estar en contra de la violencia “de cualquier índole” hacia las mujeres, pero claramente ignora el significado y el impacto político que implica, incluso alude que mi denuncia por violencia política en razón de género contra el candidato del PAN cae en la “banalización”.
El término “banal” significa algo común, trivial o carente de originalidad y novedad. Se usa para describir cosas ordinarias y predecibles. Por lo que resulta paradójico que Cristian Torres Cruz intente descalificar mi denuncia ante el Instituto Estatal Electoral utilizando este calificativo. La paradoja radica en que mi denuncia, entre otras cosas, justamente señala cómo se trivializa la violencia política de género, lo cual es un acto de banalización en sí mismo.
Ni Torres Cruz ni Fiorentini han podido hacer la conexión conceptual entre descalificar a una candidata de un partido pequeño y el hecho de que sea mujer. Torres -en defensa de Fiorentini- sentencia:
“No es violencia de género: Cuando un candidato le pide a otro declinar a su favor porque no tiene posibilidades reales de competir. Y me refiero a Guadalupe Lizárraga, actual candidata del Partido de la Revolución Democrática (PRD) por Mexicali, por si no la conocen”.
Y líneas más adelante, remata sobre mi denuncia: “…Francisco Fiorentini ya que dijo que no tenía posibilidades de ganar la contienda electoral, esto obviamente porque es postulada por el PRD y no por ser mujer”.
Al columnista lo que le falta, igual que a su contratante, es la conexión del concepto. En mi caso, lo que está en juego es una doble desventaja basada en la intersección de la discriminación política y de género.
Las mujeres en la política a menudo enfrentan esta doble desventaja. Ser parte de un partido pequeño ya implica una lucha adicional por visibilidad y recursos. Si, además, la candidatura está ocupada por una mujer, se suma la barrera de género que históricamente ha limitado la participación política femenina y su representación en puestos de poder.
Ambos personajes, Fiorentini y Torres, descalifican y menoscaban mi participación política con los estereotipos de género, intentando marginalizar mi candidatura y con ello amplifican las barreras de discriminación y exclusión en este proceso electoral.
Sobre el supuesto conflicto de interés
Cristian Torres Cruz, con dolo y desinformación, alude a un supuesto conflicto de interés porque siendo la propietaria del medio Los Ángeles Press, según él “desde el inicio del proceso electoral, Lizárraga lo ha utilizado para realizar campaña política corrompiendo el principio de ética”. Y luego revira sobre una investigación de mi autoría publicada el lunes 13 de mayo, de la que opina “no le encuentra sentido” sobre la opacidad de las alianzas de la alcaldesa Norma Bustamante y Francisco Fiorentini, firmada en 2022 con vigencia hasta septiembre de 2024, y con miras a actualizarse hasta 2035.
Reitero que Los Ángeles Press, es una entidad privada con una función de interés público. Soy la propietaria y fundadora desde hace 12 años. Y al publicar información sobre el actual proceso electoral de Mexicali y mi candidatura no rompo ningún principio de ética; por el contrario, tras la exclusión de algunos medios, incluyendo Radar BC, y enfrentar un proceso electoral falto de equidad cumplo con esta función de informar a la ciudadanía lo que se le pretende esconder o alterar.
Al margen de eso, llama la atención que Torres Cruz me señale de corrupta por publicar en mi propio medio mis denuncias por violencia política de género, y escriba falsamente que replico mi campaña política en Los Ángeles Press, pero no dice nada de Jaime Bonilla, quien usa su canal de televisión como canal de su campaña al Senado por el PT.
Por último, Torres Cruz cierra sus calumnias refiriendo que a ningún partido le interesó impugnar mi residencia. ¿Por qué habrían de hacerlo? Mis estudios formales en el extranjero, doctorado, dos maestrías y especialidades en la UNAM, además de la violencia sufrida como periodista en mi propia ciudad, me han llevado a vivir fuera de Mexicali por temporadas, pero no tendría por qué perder la residencia. Sigo viviendo en la misma casa que nací y crecí.
Mexicali necesita una prensa fuerte y libre del yugo corruptor, que sea el espejo transparente de la sociedad y sus problemas, no la tapadera del abuso y la violencia. Se necesita una prensa con dignidad que responda al verdadero interés público y remiende nuestra golpeada democracia.