Con el nombre de Camino para México, se conoció hasta por ahí de 1840 al tramo de la hoy calle de Guerrero desde su cruce con actual calle de Doria y prolongada hasta unirse con el camino que conducía a la capital de la República y su prolongación hacia el norte ya se denominaba Calle del Comercio. En sus márgenes se establecieron diversas viviendas y algunos comercios, muy pocos y a un terregoso baldío, el otrora cementerio de El Carmen, templo que aún existe y se dice fue levantado por la orden de los Mercedarios en el siglo XVIII. El panteón desapareció en la segunda mitad del siglo XIX y dio paso a la explanada de mercaderes llamada de Barreteros —hombres que barreta en mano abrían los túneles en las minas—. Es probable que la designación del nombre Guerrero se debiera a que por muchos esta villa fue conocida como Pachuca de Guerrero, calificativo asignado en 1861 por el Congreso del Estado de México, al que pertenecía.

En esta primera fotografía de la calle de Guerrero, hacia 1919, puede observarse en el margen derecho la explanada de la llamada plaza de Barreteros, otrora Panteón Mercedario de la pequeña iglesia del Carmen, que para los años de la fotografía era asiento de vendedoras de legumbres y semillas, pero sobre todo de puestos de comida, entre ellos el de las famosas expendedoras de los tés de hojitas —hojas de naranjo— que se expendían tras ponerles un piquete —o gran chorro de aguardiente de caña— muy socorrido entre los mineros de turno nocturno que allí iban a curar la desvelada; esa plaza se incendió en 1925 y dio paso dos años más tarde al actual mercado de Barreteros. Obsérvese al pequeño y amarillento tranvía que lentamente cruza por aquella calle.
Todavía para 1927 año en que se tomó esta segunda placa, la calle de Guerrero era asiento de muchas viviendas y solo de algunos comercios importantes, entre ellos los Baños Guerrero —que se distinguen en el margen derecho—, famosos por su gran plancha de vapor. Para los años en que fue tomada la placa todavía la calle estaba surcada con la vía del tranvía urbano que llegaba hasta la Villita. Lo demás es usted, amable lector, el que mejor podrá dar testimonio de lo que la vista descubre.
