LA BARRAGANA INTRÉPIDA LA PRIMERA EN ENFRENTARSE A UN BATALLÓN

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Hoy les platicaré de una intrépida mujer, la valiente heroína que fue la primera en visualizar a los realistas cuando en 1812 arribaron a Cuautla para tratar de capturar al general Morelos.

 

 

 

Su nombre real fue Juana Arcos Barragán, comenzó a ser conocida en pocas líneas de la pluma de distintos historiadores e incluso se llegó a dudar de su existencia.

El primero que dio cuenta de su presencia en la Guerra de Independencia fue el capitán don Felipe Montero, de Cuautla Morelos, el insurgente que tuvo el tino de narrar el Sitio de Cuautla, por él sabemos parte de las hazañas de esta valiente mujer que se significó por su valentía y lealtad a José María Morelos y Pavón.

Juana nació en 1780 en Amuco de la Reforma, localidad que pertenece al municipio de Coyuca de Catalán; Tierra Caliente del estado de Guerrero.

Se han escrito muchos ángulos sobre ella, incluso contradictorios; se le describe como una mujer hermosa, distinguida por su temerario valor y patriotismo.

Cuando sus paisanos la escuchaban hablar, atentos, siempre hacía surgir en ellos el amor por la libertad.

En plena lucha por la Independencia reunió un grupo de campesinos y se presentó con Morelos para pelear por la causa.

Fue la primera en enfrentarse a un batallón realista con su grupo en Cuautla, antes de iniciar el Sitio y, avisó a Morelos la llegada de Félix María Calleja a la zona, alertando al grupo de patriotas.

Por su valor y entereza en batalla, Morelos le concedió el mando de un contingente de soldados que la llamaban “la Barragana”.

Se destacó por su comportamiento heroico y audaz, hecho que motivó que el generalísimo le brindara toda su confianza y la designara para defender lugares de riesgo y responsabilidad.

Morelos la llamaba “Barragana Intrépida”, escribió Montero, quien detalla su valor indómito en aquel momento en que quedó como la presencia de la mujer armada que peleaba a la par de los hombres y asombraba a todos por su arrojo.

Roto el sitio de Cuautla, siguió a Morelos hasta la muerte de éste; después de tan doloroso acontecimiento, fijó su campo de operaciones por el rumbo de San Miguel Totolapan, en la zona de Tierra Caliente, hoy estado de Guerrero.

Allí aprovechó fortificaciones naturales y de difícil acceso, dotadas de fortines, fosos de entrada y salidas secretas que conocía muy bien y de donde nadie podía sacarla ni vencerla.

Contaba con el apoyo popular, y la mayoría de las poblaciones del rumbo le brindaban alimentos para su tropa. En toda Tierra Caliente se hizo famosa su valentía, que fortalecía y brindaba confianza a todos los que peleaban bajo su mando.

Murió poco antes de consumarse la Independencia y en Cuautla se le recuerda siempre.

 

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