LA CUESTA AL SURTIDOR DE AGUA

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La aguda escasez de agua obligó a los frailes del Convento de San Francisco de Pachuca a buscar como abastecerse del preciado líquido, que a mediados del siglo XVIII fue traído del sitio que denominaron La Toma de Agua, ubicado en la zona boscosa de El Chico. Tras construir los canales y arquerías, lograron conducirlo hasta el Cerro del Lobo y de allí a un gran deposito construido en el punto más alto del monasterio al que denominaron El Surtidor, desde donde se abastecía a los claustros, al menos cuatro, del convento, así como a las inmensas huertas con que contaba aquel inmueble.

 

 

Como los franciscanos debían utilizar solo 50 por ciento del agua, quedaron obligados a construir diversas cañerías e instalar una toma general ubicada al final de la hoy calle de Arista, arteria que al menos hasta 1886 se denominó Cuesta del Surtidor, en razón de su empinada ubicación; años más tarde, tras expropiarse las instalaciones del convento surgió en ese punto un populoso barrio denominado como La Surtidora, en alusión su ubicación en las inmediaciones de la toma colocada en el cruce con la calle Corregidora.


En la primera imagen, tomada probablemente a mediados de 1924, puede observarse el arranque de la otora Cuesta del Surtidor en el costado norte del convento de San Francisco; obsérvese la empinada rampa de la calle. La placa capta los destrozos causados en la fachada del convento Franciscanos, inclusive puede notarse la destrucción de la espadaña lateral del edificio, tras estallar en su base una bomba colocada por las fuerzas del General Cavazos el 10 de enero de 1924.


La segunda imagen fotografió la esquina de las calles de Hidalgo, otrora calle Real, y la de Arista, antes Cuesta al Surtidor de Agua, que como se aprecia llega hasta el barrio de la Surtidora, nombre seguramente derivado del surtidor de agua que construyeron allí los frailes San Francisco. La escena es por demás curiosa pues se trata de un desfile organizado por algún circo llegado a la ciudad en aquellos años y se distingue en la esquina el letrero de la afamada tienda y cantina La Perla de Hidalgo, siempre concurrida por los abogados que asistían a los tribunales de la Casa Colada, hoy escuela Vicente Guerrero.

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