Somos el murmullo de amores olvidados que se perdieron entre si una tarde de octubre.

Octubre bendito de lunas brillantes y majestuosas.
Que ocultas entre tus lunas las penas de aquellos que un día se amaron sobre tus días.
Aquellos días de noches de estrellas que llenaban el cielo mientras se reflejaban en las pupilas de los ojos de los enamorados.
Somos tuyos octubre de tus benditas horas que nos dan embelesos y caricias furtivas.
Que nadie nos diga que no te pertenecen nuestros sueños de gloria que un día se gestaron en tus lunas de plata y en tus noches de estrellas.