DE JUSTO UNA OREJA EN GUADALAJARA

Por:

Emilio de Justo corta la única oreja en tarde marcada por la lluvia.

Plaza de Toros Nuevo Progreso de Guadalajara
Cuarta corrida de feria
Toros de Xajay, divisa verde y rojo
Emilio de Justo, Diego Sánchez y Bruno Aloi

Ante una mala entrada y con más de media hora de retraso debido a una lluvia atípica que sorprendió a los pocos aficionados —los del inventario, como dicta el argot—, se celebró la cuarta corrida de feria en la Nuevo Progreso. El encierro de Xajay ofreció un muy buen comportamiento en términos generales, aunque los triunfos no fueron rotundos.

Al romper el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el banderillero Juan Ramón Saldaña; el picador Bernardo Hernández “El Chivas”; el matador de toros Armando Mora; el arquitecto Mario del Olmo; y por los elementos de la Guardia Nacional caídos en los recientes hechos violentos en el país. También se brindó un fuerte aplauso al servicio de plaza por su eficaz labor para dejar el ruedo en excelentes condiciones tras la lluvia.

 

 

 

Emilio de Justo, oficio y torería.

Emilio de Justo, de verde botella y oro, abrió plaza con “Graciano”, de alegre salida y codicia al caballo. Tras un buen puyazo de César Morales, el español quitó por chicuelinas, ya con la muleta, se dobló con torería para llevarlo a los medios. Firmó cuatro sólidas tandas por naturales y otras tantas por la derecha, con un toro noble y entregado. Mató recibiendo, dejando una gran estocada que le valió la única oreja de la tarde, aunque para mi gusto faltó el reconocimiento de la autoridad al buen ejemplar.

Con el cuarto, “Cantador”, volvió a mostrarse templado, bajando la mano ante un burel de categoría que mantuvo el hocico cerrado tras varias tandas. Cerró con manoletinas, pero pinchó y erró con el descabello. Silencio.

Diego Sánchez, voluntad sin eco.

Diego Sánchez, de salmón y oro, sorteó a “Mazuelo”, dejando tandas de buena factura, aunque sin terminar de transmitir al tendido. Pinchó y fue levantado sin consecuencias aparentes antes de dejar una estocada tendida. Saludó en el tercio y pasó a la enfermería por su propio pie.

Con “Garnacho”, quinto de la tarde, poco pudo hacer. Mal picado y con desorden en banderillas, ante la falta de orden en la lidia, la faena careció de mando. La gente se metió fuerte con el hidrocálido, que dejó la espada en el costillar antes de lograr la muerte del toro tras varios intentos. Pitos.

Bruno Aloi, detalles y proceso.

Bruno Aloi, malva y oro, se presentó por primera vez como matador en esta plaza. A “Viuro” lo saludó con elegantes verónicas. Mostró suavidad y solvencia con la muleta, aunque fue enganchado y desarmado en dos ocasiones, le faltó mando. Falló con la espada y recurrió al descabello. Se autodio vuelta al ruedo con división de opiniones.
Cerró plaza “Altanero”, al que volvió a recibir con buen capote, luciendo en tafalleras, navarras, chicuelinas y caleserinas rematadas con la revolera. Inició de estatuarios y dejó tandas estimables por ambos pitones. Un resbalón en la cara del toro puso tensión, sin consecuencias. Sin embargo, aunque estuvo bien frente al toro, dejó ver que el brinco de novillero a matador le está costando. Mató con un pinchazo hondo. Aplausos.

Al final, el público salió satisfecho por el buen comportamiento del encierro, pese a la ausencia de triunfos de mayor peso.

Por Luciano “Chano” Sandoval

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