COLOMBO UNA OREJA EN GUADALAJARA

Por:

Sexta corrida de feria
Plaza de toros Nuevo Progreso de Guadalajara.
Toros de la ganadería de Tequisquiapan, divisa amarillo y blanco, para los matadores Leo Valadez, Jesús Enrique Colombo y André Lagravere “El Galo”.

Jesús Enrique Colombo cortó la única oreja de la tarde en un festejo donde los tres espadas destacaron en el tercio de banderillas.

 

 

Ante una muy pobre entrada, se celebró el sexto festejo de la feria de aniversario, con un cartel integrado por matadores de reconocida facilidad con los palitroques.
Abrió plaza Leo Valadez, vestido de grana y azabache, frente a “Jimador”. Poco pudo lucir con el capote. El segundo tercio fue cubierto por la tercia de matadores con solvencia y buen oficio.
Con la muleta, Valadez inició doblándose con el toro para llevarlo a los medios. Intentó ligar tandas, aunque el astado soltaba arreones y terminó por engancharle la muleta en repetidas ocasiones; incluso fue desarmado un par de veces. El hidrocálido toreó demasiado despegado y la faena no terminó de tomar vuelo. Mató recibiendo, aunque dejó una espada defectuosa. Silencio.

Tras el ecuador del festejo salió “Ciervo”, un toro bien presentado, aunque aparentemente resentido de los cuartos traseros. Correspondió nuevamente a Valadez, quien tras el tercio de varas intentó lucirse con caleserinas y una revolera.
El de Aguascalientes tomó los palos y cubrió él mismo el tercio de banderillas, ganándose los aplausos del respetable. Inició su labor de rodillas en los medios; ya de pie se le vio algo fuera de sitio, siendo alcanzada su muleta por momentos por el burel. Lo intentó por ambos pitones, pero la faena careció de transmisión. Dejó una estocada trasera y necesitó del descabello. Silencio.

“Forjador” fue el segundo del lote de Jesús Enrique Colombo, quien vestía de sangre de toro y oro. Quitó por navarras, y nuevamente los tres espadas compartieron el tercio de banderillas.
Colombo comenzó su faena con doblones muy toreros, asentando al toro. Ya en los medios, ligó tandas de buena factura, bajando la mano con temple, sobre todo por el pitón derecho. Mató de una estocada que provocó derrame. Una oreja.

El quinto, llamado “Artista”, fue recibido por Colombo con un capote de buen trazo. El toro se escupió dos veces del caballo y El Galo aprovechó para realizar un quite por navarras. Con poca pelea en el peto, el tercio fue cambiado.
El venezolano volvió a lucirse en banderillas, clavando con poder. Brindó su faena a don Oskar Ruizesparza. Inició pegado a tablas y ya en los medios dejó ver su amplio repertorio, aunque la faena terminó siendo irregular. Un pinchazo hondo trasero puso fin al trasteo. Aplausos.

El tercero de la tarde, “Tortolito”, fue un ejemplar que se llevó palmas en su salida. Correspondió a André Lagravere “El Galo”, vestido de noche y oro. De nueva cuenta, la tercia compartió el tercio de banderillas.
El yucateco inició su labor con un ceñido cambiado por la espalda que encendió los tendidos. La faena tuvo como eje los naturales, ligados sin perder terreno, mostrando buen sitio. Un pinchazo trasero fue suficiente para que el toro doblara. Aplausos.

Cerró plaza “Talabartalero”, también para El Galo, quien estuvo variado con el capote: chicuelinas, galleo del bu, orticinas y revoleras.
Cubrió con clase el tercio de banderillas. Antes de iniciar la faena muletera, el yucateco tomó su montera y se la calzó, gesto poco habitual que llamó la atención del público.
Con un toreo de sabor antiguo, Lagravere mostró voluntad y entrega, aunque la espada le jugó una mala pasada. Silencio.

Al final, el público abandonó la plaza con buen sabor por la seria presentación del encierro de Tequisquiapan, aunque quedó la sensación de que faltó mayor continuidad y redondez en las faenas de los espadas.

Por Luciano “Chano” Sandoval

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